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LA “TUTA”, LEGADO DE UN MAESTRO DEL BAJO MUNDO (2/3 PARTES)

*Servando Gómez Martínez, una historia emblemática de poder, violencia y ambición cobijadas por un sistema decadente.

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/laLa Opinión de México

(Segunda de tres partes)

La trayectoria de Servando Gómez Martínez, no difiere de la de otros capos, quizá solamente porque a diferencia de la mayoría de los barones de la droga que preferían el anonimato, a “La Tuta” lo perdía (y lo perdió) la fama, los reflectores.

Tarjetas informativas de la PGR y reportes de inteligencia militares y federales, así como de diversas corporaciones policíacas ubican su nacimiento en el municipio de Arteaga, que lo convirtió en su santuario.

Miembro de una numerosa familia, hijo de campesinos, en principio fue agricultor, pero más tarde, al igual que la mayoría de sus parientes incursionó en el magisterio y llegó a maestro de educación primaria en la misma escuela donde estudio, en la Melchor Ocampo.

Sus inicios en el narcotráfico fueron a principios del 2000 y no obstante estar plenamente identificado como delincuente, todavía en el 2010, cobró, sin haber trabajado como maestro en dicha escuela, 61 mil 596 pesos por el primer trimestre.

Los clases que impartía el apodado “Profesor”, de quien se dijo erróneamente que fundó La Familia Michoacana” no eran precisamente a niños de primaria, sino a integrantes de su organización criminal, respecto a cómo delinquir, a sicarios cómo torturar y matar a narcos como traficar la droga.

El verdadero creador de “La Familia Michoacana” y después de “Los Caballeros Templarios”, fue un civil de nombre Carlos Alberto Rosales Mendoza, alias “El Tísico”, quien metía impuesto por su escuálida figura.

Rosales Mendoza estuvo preso en los Estados Unidos por delitos contra la salud. En ese tiempo se relacionó con sectas religiosas y nació en él un misticismo retorcido que imbuyó posteriormente a sus cómplices.

Al ser deportado a México se incorporó al “Cártel de Golfo” y pronto se hizo indispensable en la organización criminal, a tal grado que encompadró con el líder Osiel Cárdenas Guillén y fue quien le propuso que cooptara a los militares que los perseguían.

De esa manera, miembros desertores del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFES), se transformaron en “zetas” y con los conocimientos que les impartió el mismo estado, convirtieron a dicha cártel en el más poderoso del país.

Tras la captura de Osiel Cárdenas Guillén, el 14 de marzo de 2003, comienza la desbandada del grupo y “Los Zetas” desertaron también para convertirse en otro Cártel, uno de los más sanguinarios y violentos.

Junto con Rosales Mendoza, quien ya había infundido su torcida religiosidad en media docena de sus hombres, abandonaron el Cártel del Golfo: Nazario Moreno González, “El Chayo”; José de Jesús “El Chango” Méndez Vargas; Dionisio Loya Plancarte, “El Tío NIcho”; Arnoldo Medina Rueda, “El Minsa”; Enrique Plancarte Solís, “El Kike Plancarte” y Servando Martínez González, “La Tuta”, uno de los de más bajo nivel en el Cártel.

La posición de los arriba citados no era circunstancial, ya que justo en ese orden ocupaban el lugar que les correspondía de acuerdo a su importancia.

De esa manera nació lo que primero se conoció como “La Empresa”, que más tarde sería “La Familia Michoacana” y años después “Los Caballeros Templarios”, como resultado de las capturas o abatimientos de sus integrantes.

La detención de Rosales Mendoza, en 2004, quien en un alarde de poder aseguró que de no haberlo detenido habría rescatado a sangre y fuego a su compadre Osiel, dinamitando el penal de Almoloya de Juárez; la muerte real de “El Chayo”, al que “mataron” dos veces; la de “El Kike” y las aprehensiones de “La Minsa”, “El Chango” y “El Tío Nicho”, hicieron que “La Tuta” llegara por fin a líder máximo de la organización, pero simplemente porque ya no había más jefes.

Ya al frente del grupo dio rienda suelta a su agresividad y supersticioso al fin; adicto a la lectura del tarot, cuando el chamán le advertía, a través de las cartas de una posible traición; solucionaba de inmediato el problema: Mandaba matar a quien le dijeron que lo podría traicionar.

“Los Templarios”, grupo con tintes pseudo-religiosos llegó a controlar todo el estado de Michoacán, incluso las actividades políticas y económicas.

Creó lo que se dio en llamar “La Tutoteca”, conformada por cientos de videos en los que Servando Gómez Martínez grababa a sus cómplices para después delatarlos, con la que causó verdaderos estragos no sólo en la clase política, sino en diferentes ámbitos en los que exhibió a múltiples personajes.

Su reinado permaneció impune durante más de una década, pese a las ofensivas de las autoridades y sólo empezó a verse afectado cuando nacieron los grupos de autodefensa que propiciaron su captura o el abatimiento de miembros del grupo.

Tres de sus hijos fueron detenidos por llevar armas, dinero cobrado de extorsiones y droga y uno de sus hermanos se suicidó al verse copado por la policía.

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